¡Bienvenid@!

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¿Y si fueras capaz...?

¿Y si fueras capaz de ver que estás llena de vida? Que desde que el miedo y la barbarie se instalaron en ella, te están robando lo más preciado que tienes.
¿Y si fueras capaz de recordar que una vez sí que te sentiste merecedora de una vida digna? ¿Por qué no recuerdas cuando eras libre?
¿Te acuerdas cuando tú eras dueña de tus acciones y nadie decidía por ti? ¿No ves que ahora son el pánico, la desesperanza y los restos que quedan de tu persona los que actúan en tu nombre? Ya no queda nada de tu amor propio. ¿Dónde te lo has dejado, princesa?
¿De verdad es posible que ya no quede nada de esa niña alegre y soñadora en tu retina? ¿No la ves? ¿Ya no te entra ni un rayito de luz en ese mundo oscuro al que puedas agarrarte para darte cuenta de que ésa no eres tú? Ya no eres tú. La sinrazón te ha reducido a la nada. La lluvia de odio, humillación y rabia que ha descargado sobre ti te ha convertido en un saco de huesos y de carne y lo peor de todo es que ni siquiera puedes verlo. Como tampoco puedes ver que eres mucho más que un punching ball concebido para recibir cuantos golpes quiera asestarle la locura ajena.
¿De verdad ya no eres capaz de aferrarte al amor de los tuyos para salir de esa vorágine que te está arrastrando a la muerte? Porque ya estás muerta. Muerta en vida. Y no lo ves. Como tampoco ves que ése no es tu sitio. No, joder, no te lo creas. Ése no es tu sitio. Ni el tuyo ni el de nadie. Ya basta. Que nada ni nadie está por encima de ti y que, sí, tú también mereces VIVIR. 
Porque que alguien te entierre en su odio no quiere decir que no puedas recibir amor. Porque que alguien te despoje de tus dones más preciados no significa que no los tengas. Están ahí. ¿Por qué no los ves?
Y no, no eres un saco de mierda. Eres digna y merecedora de la vida que tú te propongas alcanzar. Sí, no resoples pensando "Ya... eso lo dices tú que eres inteligente, valiente y fuerte..." Soy el espejo de tu alma. Pero no me ves... Cerraste los ojos hace una eternidad para no ver el horror que tenías delante y ese día te instalaste en la oscuridad que te domina ahora.
¿De verdad no ves ese haz de luz que sigue queriendo asomarse por un rinconcito? Míralo. Búscalo y no lo pierdas de vista. Existe. Y ahí afuera hay mucho más de eso. Y en tu cueva ya no se ve nada, hace mucho frío, la humedad te ha dejado agarrotada y además estás sola.
Si tan sólo fueras capaz de ver la gente que está deseando que salgas de tu madriguera... Porque sí, porque sí que hay gente que te quiere. A TI. Sí. Porque a ti también se te puede querer, aunque te cueste creerlo.
Pero para sentirte querida debes abandonar ese refugio. Ahí no pueden entrar a por ti; el espacio es demasiado reducido y estás agazapada. No caben los besos ni los abrazos. Por no caber, no cabe ni el oxígeno. Hace demasiado que te falta el aire...
Sal de ahí, por favor. Abandona la cueva y no vuelvas a mirar atrás jamás. Mira esa pequeña luz que es tu esperanza y despierta. ¡Levanta la cabeza, joder! Abre los ojos y no se te ocurra cerrarlos de nuevo si no es para retomar tus antiguos sueños.
Despliega las alas que, aunque te parezca lo contrario, no han conseguido cortar. Retoma el vuelo. Recupera tu libertad...

¿Notas el sol? ¿Lo recuerdas? ¿Sientes el calor? ¿Se te va pasando el frío? ¿Oyes cómo cantan los pájaros? ¿Es posible que en algún momento llegaras a pensar que la música había dejado de sonar? ¿Tú que adoras ir canturreando por la vida? ¿Tú que, paradojas de la vida, tienes una canción favorita que se llama "Aunque tú no lo sepas"...? ¿Hueles el aire? ¿Sientes a qué sabe la libertad?
¿Y ves a todas esas personas? ¿Las ves ahora? Llevan delante de ti todo este tiempo y no te habías enterado. Y fíjate cómo sonríen y cómo les brillan los ojos. Es por verte ahí de pie...
¿Y ves también a esa mujer serena, sonriente incluso, decidida a ser feliz y convencida de que una es tan guapa como quiera serlo y que una no es más ni menos que nadie porque una vez alguien le hizo creer que no valía ni para sobrevivir? ¿La ves? Pues esa soy, que eres tú. Vente conmigo y no me vuelvas a soltar la mano nunca más. He vuelto a encontrar el camino del que no debí salir jamás...



Too close to heaven

Pegada a ti. Siento tu respiración, lenta y acompasada. Me conducen hasta tu paz. Oigo latir tu corazón, que bombea calma, vida y mucha chispa; la misma que me contagias desde hace meses. Me invitas a soñar. Y me entrego sin querer. Me resisto a cerrar los ojos porque dormir hace que el tiempo sea más corto. Pero me dejo llevar por fin... La fuerza de tu serenidad me arrastra. Y descubro con gran alegría que me estás esperando ahí afuera...
Se unen nuestras almas y empezamos a viajar juntos. Me coges de la mano y echamos a volar en un mundo sin barreras, relojes, ni rosas con espinas. Desplegamos las alas sin ni siquiera pensarlo y el viento en la cara, la luz del sol y la perfección de las nubes que nos reciben hacen presagiar que este paseo que no lleva a ninguna parte nos conduce a cualquier sitio.
Te sigo entusiasmada mientras me sorprendo acogiendo sensaciones tan intensas que no me detengo a pensar en la irrealidad de lo que está sucediendo. Vamos cogiendo velocidad mientras se me acelera el corazón, dejando mi cuerpo en ese remanso de paz junto al tuyo.
Nuestras almas cabalgan muy alto y contemplan felices el mundo que queda tan lejos, ajenas a todo cuanto allí sucede. Se saben dos almas libres, deseosas de perder la cordura y ávidas de adrenalina. Y se regalan un viaje fugaz, improvisado y sin normas. Ninguno de los dos se preocupa de girar la cabeza para mirar atrás. Con las prisas, olvidamos los móviles junto a la sensatez. Qué más da si aquí no hay cobertura...
Y aceleran, aceleran el ritmo y corren tanto que dejan de oírse el uno al otro. Las palabras se esfuman y sólo intercambian miradas y sonrisas. Miradas que lo dicen todo y sonrisas que no omiten nada.
Y te sigo sin dudarlo. "Confía en mí", dijiste aquel día. Y así lo hago, desde entonces, en tus sueños y en mi realidad.
Volamos, volamos volamos. Corremos, corremos, corremos. Saltamos, saltamos, saltamos. Y reímos.
La vorágine no me permite desear que ojalá no acabe nunca la aventura pero me impregno de esa alegría y frescura con tanta ansia que cuando abro los ojos aún puedo sentir cómo fluye la energía. Y necesito unas décimas de segundo para reubicarme. La música de The Waterboys y las luces de la calle me devuelven de bruces a la vida que probablemente nunca abandoné. Ahora sí, giro la cabeza, inquieta, y descubro feliz que sigues allí. Aún duermes y tu respiración profunda me envuelve en la misma quietud que perdí minutos antes. Me siento afortunada de estar aquí contigo, de haber compartido juntos ese viaje que nunca existió y de haber regresado al punto de partida.
Recupero la conciencia del todo y entiendo que nuestras almas nunca se movieron del sofá. Sin embargo, miro en mi interior y descubro asombrada que le he robado al sueño un manojo de sensaciones increíbles, de vida y de frescura que conservo mucho tiempo después de haber despertado...
 

 
 

Quizás... (por todo eso y mucho más)

Ya lo sabes... Quizás no debería haber cruzado mi mirada con la tuya. Porque así no me habrías hecho sonreír. Quizás no debería haber sonreído. Porque así no me habrías respondido con tu sonrisa y no habría sentido ese primer escalofrío que ya hacía presagiar todo lo que vendría después...

Quizás no debería haberme dejado cautivar por esa sencillez tan complicada. Ni por ese porte casual tan estudiado que te cae como si tal cosa. 

No permitirme soñar con tu encanto ni responder a tus invitaciones hubiera sido el golpe de gracia certero a la historia tan maravillosa que estaba a punto de nacer.

E imaginé una sucesión de vidas contigo, en las que el miedo y el dolor no tenían sentido y en las que sólo cabían risas, paz y comprensión. Un mundo calentito y resguardado de las atroces bombas que están cayendo ahí afuera.
Porque ese mundo existe y tocarlo con las manos recompone todos los pedacitos que hay en mi. Los más pequeñísimos también.

Quizás no debería haber probado el sabor de tus besos ni el efecto reparador de tus caricias. Me acariciaste el alma y se secaron las lágrimas. Me besaste el corazón y comenzó a latir de nuevo.

Quizás no debería haber bailado ese lento contigo, descalza y con los pies fríos, ni haber hecho nuestra esa canción. Porque ahora no serías la banda sonora de mi vida.

Quizás no debería haberme sentido tan protegida en tus abrazos ni debí rendirme ante tus palabras, aparentemente inocentes aunque cargadas de valor. Quizás pequé por confiar en que ya todo había pasado y que las calmas de enero habían llegado para quedarse. O quizás quise acostumbrarme demasiado pronto a tu presencia y me refugié muy a ciegas en tus cuidados.

Me pregunto si quizás no habría sido más prudente no haber alentado esa ilusión y no haber despegado los pies del suelo nunca. Alzo el vuelo y mantenerme en lo alto ya no depende sólo de mi.


Quizás no fue buena idea imaginar un futuro contigo. Un futuro mucho más corto de lo deseado y privado de experiencias que, compartidas contigo, habrían sido alucinantes; pero un proyecto común en el que los protagonistas son robados de otra película que nunca ha sido la nuestra y que se llaman Amor, Respeto, Entrega, Confianza y Esperanza.

Y es que quizás no debería haber sacado ese guión de las pantallas del cine. Porque yo no soy Jennifer Aniston y tú no eres Jeremy Irons. Y porque pretender encajar todas las piezas, las tuyas y las mías, que un día saltaron por los aires puede que fuera demasiado ingenuo.

Por todo esto y por mucho más, quizás no debería quererte. Y, por todo eso y por mucho más, TE QUIERO.


Vivir

Nacer, respirar, aprender, andar, jugar, descubrir, admirar, confiar, correr, saltar, preguntar, divertirse, soñar, construir, decidir, compartir, crecer, encontrar, reír, enamorarse, apostar, madurar, entregarse, anhelar, crear, renunciar, desear, ilusionarse, partir, comprometer, querer, vibrar, mimar, luchar, agradecer, dar, recibir, sentir, enloquecer... caer, levantar, recaer, disimular, esperar, decepcionarse, rezar, comprobar, derrumbar, perderse, doler, temer, descomponerse, implorar, llorar, sobrevivir, desgarrar, mentir, romper, arrastrar, pesar, suplicar, asumir, resistir, derramar, aguantar, sangrar, desencajar, fingir, sufrir, rendirse, dormir... despertar, tomar aire, incorporarse, vaciar, rechazar, desprenderse, caminar, empujar, imaginar, tener fe, proteger, dejar atrás, perseguir, avanzar, soltar, despedir, perdonar, reconstruir, empezar, recordar, apoyar, acompañar, esperar, buscar, sembrar, recibir, ver crecer, querer, pedir, animar, transmitir, alcanzar, recuperar, despojar, emprender, hallar, seguir, dar gracias, corregir, compartir, lograr, comprender, afrontar, ilusionar, echar de menos, proyectar, cosechar, encajar, aceptar, aterrizar, sonreír, calmar, serenarse... abrir los ojos, encontrar, sorprenderse, descubrir, fascinarse, reír, tararear, bailar, amar, confiar, admirar, atreverse, saborear, agradecer, palpitar, entregar, recibir, disfrutar, regalar, prometer, relajarse, desear, invitar, contagiar, latir, confesar, temblar, necesitar, valorar, planificar, soñar, revivir, imaginar, alucinar, celebrar, despreocuparse, sonreír, respirar, cerrar los ojos y descansar...


Esta vida sin ti...

En este día de Todos los Santos, existen muchas maneras de conmemorar a los que ya no están con nosotros, según las diferentes culturas. El único punto en común en todos los rincones del mundo es el hecho de lamentar que una persona se haya ido.
Lloramos la marcha de alguien y nos teñimos de luto y dolor.

Yo me pregunto si sería posible incorporar las despedidas en nuestras vidas de una manera menos traumática. Porque es algo que vamos a tener que hacer a menudo, nos guste o no. A unos les diremos adiós porque se marcharán para siempre. A otros porque tomarán un camino distinto del nuestro. Pero a todos debemos dejarles marchar y aceptar que su vida en la nuestra ha dejado de tener sentido.

Echar de menos a alguien es no resignarse a su ausencia porque cuando queremos a alguien deseamos que se quede con nosotros eternamente. Pero ¿no es también una forma de amar desearle a ese alguien que sea feliz, aunque sea lejos de ti? ¿Y no nos haría sufrir menos aceptarlo desde la alegría y no desde la tristeza?

Una vez leí en algún sitio: "Si echas de menos a alguien, acuérdate de él y mándale energía. Deséale felicidad y sigue tu camino". Siempre con serenidad y una sonrisa. Nunca con pena.
No sigas esperando ni soñando con su regreso. Si se ha ido es porque tocaba.


En cierto modo, es lo mismo que ocurre con los hijos. Según explica Saramago, un hijo es sólo un préstamo que se te hace mientras él no puede valerse por sí mismo y que llega a tu vida para enseñarte a amar sin condiciones. Pero, al cabo de un tiempo, debes devolverlo. Este hijo pertenece a la vida, al destino y a su propia familia.

En base a esto, la marcha de los demás seres queridos podría ser un alquiler. Arriendas su presencia en tu existencia por un tiempo determinado pero luego debe pasar a otro arrendatario. Y es que nada es eterno ni nada es tuyo para siempre.

En el caso de las personas que se han ido y no pueden volver porque se han ido demasiado lejos, procura que todo cuanto te hizo -y te hace- sentir y todo lo que te ha ido entregando en vida tenga más peso que el dolor que deja su marcha. 
En esta ocasión, más que un préstamo o un alquiler, se podría entender como una donación. Quédate con todo lo que te ha regalado. No permitas que tus lágrimas te impidan ver aquello que habéis compartido. Mucho de eso permanece en ti aunque esa persona ya no esté físicamente. Porque, de alguna manera, no se ha ido del todo. 

Como bien me decía alguien especial, hay gente que nunca sale por completo de tu vida, pues siempre quedan los campos de trigo -aludiendo a El Principito- que mantienen viva a esa persona a través de los recuerdos.
  

Esos recuerdos, los sentimientos y las sensaciones nunca se van del todo. Su presencia quizás sí. Su legado es tuyo eternamente...

Al fin y al cabo, cada uno de nosotros somos una pequeña parte esencia propia y otra mucho mayor cachitos de otros.
¿No crees que si asumiéramos esto lloraríamos menos en las despedidas?